Evidentes daños en la Virgen de Ocotlan
- Se encuentra severamente afectada en el rostro y las manos
18 de Mayo 2015 / Tlaxcala, Tlax. (Sergio Espinoza) Foto (Jorge Lezama/Pincel de Luz)
Durante la tradicional bajada de la Virgen de Ocotlán, como ancestralmente se lleva a cabo, año con año, en este lunes se pudo constatar que la efigie se encuentra severamente dañada en el rostro y las manos, ante la falta de atención y cuidado de quienes supuestamente son los responsables de cuidarla.
El llamado de alerta se hizo hace tres años, cuando era párroco Manuel Zamora, en ese entonces se le dijo que el rostro de la imagen presentaba en el cuello y mejillas una mancha diferente al tono que sin duda era la presencia de hongos.
En ese entonces, el sacerdote dijo que había solicitado la intervención de restauradores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y que procederían a restaurar el daño y a proteger la imagen de madera.
Sin embargo en la procesión de este 2015, ya se nota mucho más el daño en ambas mejillas y el cuello, además de que es notoria una desportilladura en sus manos, que antes no presentaba, situación que desató la preocupación de los católicos de Tlaxcala.
De estas afectaciones se tiene el registro fotográfico correspondiente que acompaña a esta nota informativa, en espera de que a la brevedad se tomen cartas en el asunto y se proceda a proteger la venerada imagen coincidieron en señalar fiscales de la diócesis de Tlaxcala.
Sin embargo poca gente tuvo la oportunidad de reparar en este detalle y desde la madrugada de este lunes miles de fieles siguieron con la tradición de llevar en procesión a la sagrada imagen, para darle gracias en unos casos y en otros para pedir favores.
Por su parte el obispo de Tlaxcala, Francisco Moreno Barrón ilustra esta celebración que tiene su punto más álgido y conclusión, en la fiesta de la visitación de la Virgen María a su prima Santa Isabel, el día 31 de mayo, día en que el pueblo también corona su imagen.
Explicó que en Tlaxcala estas fiestas son exaltadas en manifestaciones de fe, por la llamada “Fiesta de la Bajada de la Virgen de Ocotlán” a la ciudad de Tlaxcala, que tiene lugar el tercer lunes del mes de mayo, y cuyos orígenes se remontan a la época del segundo capellán de la Basílica, don Francisco Fernández de Silva (1691-1716).
Para comprender el sentido de esta fiesta, es necesario precisar que la Virgen de Ocotlán a ella está encomendada la vida de esta Diócesis de Tlaxcala, desde el 4 de abril de 1775. Su invocación bajo el título de “Ocotlán”, nos trae a la memoria dos cosas.
La primera, que ella misma nos regaló su imagen, apareciéndose en tierras tlaxcaltecas, en un árbol de ocote, el 27 de febrero de 1547, de acuerdo con el Padre Ornelas.
La segunda, que su imagen se venera en el santuario erigido en su honor, ubicado en la comunidad de Ocotlán, Tlaxcala, y cuya construcción comenzó en 1687.
En estas fiestas anuales 2014, es necesario asentar para la historia de nuestra Diócesis y de nuestro estado de Tlaxcala un hecho, que no siempre ha sido debidamente enfatizado: el papel de la Virgen de Ocotlán en la configuración de la fe y de la cultura tlaxcalteca.
Desde el punto de vista historiográfico, la aparición de la Virgen de Ocotlán tuvo lugar en 1541, solo diez años después de la aparición de la Virgen de Guadalupe (1531).
El primer Obispo de la Diócesis de Tlaxcala, Fray Julián Garcés O. P., llegó el 19 de octubre de 1527, pero murió a fines de 1542, cuando la Virgen ya se había aparecido. De esto se deducen varias aseveraciones:
La devoción a la Virgen de Ocotlán comienza en el siglo XVI y desde entonces ella ha acompañado a Tlaxcala, como Diócesis, en todas las etapas de su historia: la Colonia, la Independencia, la Reforma, la Revolución y la consolidación del Estado, solo por mencionar los periodos más importantes.
El signo de la aparición de la Virgen de Ocotlán es muy importante: Tlaxcala tuvo en la persona de su primer Obispo el regalo de un padre (Sapiens, Integer, Emeritus), pero también de una Madre:
La Virgen de Ocotlán. ¡473 años de devoción mariana!
Sería muy justo reconocer entonces que la configuración de nuestra Cultura Tlaxcalteca tiene orígenes cristianos, forjados también en torno a la devoción a la Virgen de Ocotlán. Tan solo piénsese que Hernán Cortés fue un profundo
devoto de la Virgen María.
Desde luego que lo más importante es tomar consciencia del rol preponderante que jugó la Virgen de Ocotlán en aquella Primera Evangelización. Si Tlaxcala es llamada, y con justa razón, la “Cuna de la Evangelización”, por haber sido la primera población en aceptar el Evangelio.
Bajo ésta óptica, vivimos un kairos: es el momento de descubrir y presentar a la Virgen de Ocotlán como el “lucero radiante” de la Misión Continental, desde su aparición en 1541, ella evangeliza permanentemente al pueblo tlaxcalteca.
En su santuario ora continuamente por su pueblo; c) las puertas de su casa están siempre abiertas para recibir a todos sus hijos, pobres, ricos, sabios, necios, etc.;
Escucha sus ruegos y los conforta anunciándoles la Palabra de su Hijo, toda vez que los peregrinos participan en la Eucaristía, en su bajada a la ciudad de Tlaxcala, sale de su casa y como auténtica discípula misionera, lleva el Evangelio hasta nuestras casas.
Moreno Barrón concluyó que “ojalá y estas sencillas reflexiones sirvan para mostrar cómo la Virgen de Ocotlán, patrona de la Diócesis, es la Madre del pueblo tlaxcalteca, ya que permanente nos da al Hijo de Dios. Sirvan también para alentar al pueblo católico a encontrar en ella, el modelo actual de discípulo misionero de Jesucristo”.
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