Se cumplen dos meses de desaparición de los normalistas y esta podría ser la:
ORACIÓN de un joven normalista en México.
Avergonzado y un tanto arrepentido,
Me acuso de ser joven y ser pobre.
Hijo de campesino pobre
y de madre abnegada, también pobre.
Me acuso de pensar
y de ser estudiante en una escuela pobre.
Que quiero ser maestro
y enseñar a pensar a otros jóvenes pobres.
Que me indigna la miseria de mi pueblo
Y también la opulencia de nuestros gobernantes.
Por todo eso Señor, con humilde fervor te pido:
Que nunca en mi camino me tope con la policía,
Pero que si me topo, que no me golpeen.
Que si me golpean, que no me secuestren,
Que si me secuestran, que no me torturen.
Que si me torturan, que no me asesinen.
Que si me asesinan, que no me mutilen.
Que si me mutilan, no me tiren en un basurero,
Y que si me tiran, no me prendan fuego.
Si me prenden fuego, no rompan mis huesos,
Y que si los rompen, no me hagan cenizas.
Y que si lo hacen, no me echen en bolsas,
Y que si me embolsan, no me echen al rio.
Y que si me tiran, no finjan buscarme,
Y que si me buscan, no mientan a nadie.
Pero que si mienten, que no sea a mis padres
Y si es a mis padres, respeten su duelo.
Y si hubiera duelo por haberme ido
Me declaren muerto, nunca ‘desaparecido’.
JLAR
